1. Resuma brevemente el argumento de la obra.
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1)
La tragedia comienza en el amanecer del día siguiente
del fin de la guerra, el día en el que los dos hijos de Edipo, Polinices que ha
conducido el ejército de los argivos contra Tebas, y Etéocles que la ha
defendido, se han dado muerte mutuamente. Son las dos hijas de Edipo las que
están en escena. Antígona pide a su hermana Ismena que la ayude a enterrar a
Polinices, contrariando el mandato de Creonte, que ha ordenado que, como
castigo al traidor, que su cadáver quede insepulto. Pero ésta, alegando que desde
siempre había sido una persona temerosa e indecisa, no le prestó su ayuda y le prometió no decirle nada a nadie, Antígona
insiste en que no se lo callara.
El Coro,
formado por ancianos y nobles tebanos, ha sido llamado por el nuevo gobernante
aunque aún no saben la razón.
Hace su
aparición Creonte y, antes de anunciar su primera disposición, expresa la
confianza que esos nobles y ancianos
tebanos le sirvan a él con la misma fidelidad que ya mostraron a Layo y Edipo.
Es entonces cuando anuncia la prohibición de que se cumpla con el sagrado deber
de enterrar a Polinices, el “hermano traidor” y que, en cambio, a Etéocles le
rindan homenaje como defensor de la ciudad. El coro es consciente de la
gravedad de esa ley, en contra las leyes religiosas, pero, están sujetos
también a esa orden y están convencidos de que nadie sacrificaría su propia
vida.
Sin
embargo, como muestra la llegada de uno de los soldados encargados de vigilar
el cadáver de Polinices para anunciar que alguien ha incumplido la ley y ha
realizado los ritos.
Más tarde
los guardias traen detenida a Antígona, porque ha sido ella la que ha violado
esas leyes para mantenerse fiel a las leyes divinas. Creonte le preguntó si era
ella quien había cubierto el cuerpo de Polinices y afirmó q sí, que había sido
ella y nadie más; pero Creonte no la creyó y pensó que Ismena tenía algo que
ver, pues la había visto muy inquieta y mandó traerla. Ismena había cambiado de
idea, y sin haber participado en los hechos le dijo a su tío Creonte que ella
había ayudado a Antígona.
Tras
mandar a ambas a una celda, aparece Hemón, hijo de Creonte y prometido de
Antígona. La dureza de Creonte se convierte en ceguera, porque es incapaz de
percibir que su condena a Antígona alcanzaría también a Hemón, lo que el Coro
señala como algo que podría afectar al futuro del reino a través de su
heredero, ya que son dos ahora las muertes que esa inflexible orden de Creonte
puede causar. Pero nada hace cambiar la opinión de el gobernante que decide
dejar en libertad a Ismena mientras que a Antígona la iba a dejar abandonada en
una cueva con un poco de comida, la iba a enterrar en vida, para que no
reclamara su muerte la ciudad.
En la entrada
de Antígona, nos la muestra cambiada. Ha perdido su espíritu y la seguridad
inicial. Increpada por Creonte y abandonada por todos, incluso por el Coro, su
monólogo de despedida no es un canto de triunfo, sino de tristeza, nostalgia y
desolación.
La
llegada del anciano Tiresias anunciando negros presagios llena a Creonte de
inquietud. En un principio se niega a aceptar su error, pero su seguridad se
desmorona y, atemorizado, intenta evitar que se cumpla la condena de Antígona.
Pero
cuando llegó donde se encontraba, la vio ahorcada y estaba su hijo Hemón, que
había cargado su espada contra él mismo y había muerto. Volviendo a su palacio, con su
hijo en brazos, encuentra que su esposa, Eurídice, no había podido soportar la
muerte de Hemón y también decidió
quitarse la vida.
Éste es
el castigo a Creonte. Por haber castigado a su sobrina, ya que esta solo quería
cumplir con los dioses. Creonte el máximo representante, su hijo y heredero,
Hemón y su esposa, Eurídice, habían
muerto. Tuvieron que morir muchas personas para que al final de la obra y sin
remedio, Creonte se diera cuenta de su gran error, de que una persona, por
mucho poder político que tenga, siempre está por debajo de los dioses y de las
leyes “escritas” por ellos.
2)
Edipo
llega a Tebas escapando de su destino, en el camino mata a Layo, su padre. Al
llegar a Tebas una esfinge ataca a la ciudad. Es entonces que Edipo vence a la
criatura y libra a la ciudad. Como recompensa se casa con Yocasta, su madre.
Tiene cuatro hijos, Polinices, Etéocles, Antígona e Ismena. Durante una peste
que azota la ciudad, Edipo, decreta se encuentre al culpable y pague. Es entonces
que este descubre que él es hijo de Layo y Yocasta. Es el culpable de la peste.
Así es que se marcha y se castiga arrancándose
los ojos con sus manos. Antígona lo acompaña hasta su muerte. De regreso
a Tebas sus hermanos se disputan el trono y es entonces que luchan y se dan
reciproca muerte. Creonte su tío queda al poder y decreta que no se realicen
las honras fúnebres para Polinices, el hermano traidor; y si para Etéocles, el
defensor de Tebas. Ante el decreto se plantea el conflicto central, si cumplir
con las leyes humanas o las divinas. Antígona le pide a su hermana Ismena, que
le ayude a realizar dichas honras y esta última se niega. De aquí en más El espíritu
luchador de Antígona parece desaparecer ya que los vigilantes del cuerpo de su hermano
la capturan. La llevan hasta Creonte y luego de admitir sus actos la encierra
para que la ciudad no reclame su muerte junto con su hermana Ismena que declara
ser culpable. A Ismena finalmente la libera. Hemón, hijo de Creonte y prometido
de Antígona, va ante su padre para pedir por su prometida pero Creonte no entra
en razón solo hasta que Tiresias, su vidente, le hace malos presagios. Es
justamente Creonte que abrumado por sus acciones y lo que estas traerían decide
ir a liberar a su sobrina. Cuando llega encuentra a Antígona y Hemón muertos en
suicidio. De retorno al palacio con el cuerpo de su hijo en brazos, se entera
del suicidio de su esposa Eurídice, por no soportar la muerte de su hijo.
3)
El
conflicto central de la obra es la elección entre las leyes divinas o las leyes
humanas,
cumplir
con las honras fúnebres o cumplir lo decretado por el Rey Creonte.
4)
Antígona
es la protagonista indiscutible de la obra. Desde el principio tiene muy claro
lo que tiene que hacer y lo que debe hacer, pasando si hace falta por encima de
las leyes del Rey de Tebas, su tío Creonte. Es consciente del peligro que
corre, al querer dar sepultura a su hermano Polinices, pero ella antepone la
necesidad de no fallar a sus antepasados a su propia vida. Ella dice llevarse
por las leyes marcadas por los dioses, y no cree que ningún mortal pueda tener
tanto poder como para anteponerse a los dioses. Antes de que sea abandonada en la cueva, cuando
la llevan de vuelta al palacio, Antígona parece haber cambiado y comienza a
sentirse sola ante su muerte. Al final, como Creonte, es castigada, pero con
menos crueldad que a éste, ya que Sófocles castiga su dogmaticidad, pero no sus
ideas, que probablemente comparte con el autor. Su muerte acarrea la muerte de
Hemón, y la de éste conlleva la de su madre, Eurídice.
Creonte es el
Rey de Tebas, padre de Hemón y tío de Antígona, Ismena, Polinices y Etéocles.
Cree tener la razón cuando determina que Polinices no debe recibir sepultura,
ya que a luchado contra su ciudad natal, pero no piensa en las consecuencias
que puede traerle esa decisión. Es un hombre soberbio, y el poder no le deja
ver más allá.
Solo se
muestra indeciso cuando su adivino, Tiresias, le advierte de las consecuencias
que puede traer su decisión, aunque en un principio tampoco le hace caso. Al
final, y tras los consejos de Tiresias, decide ir él mismo a salvar a Antígona.
Sófocles le castiga duramente, ya que él se decanta claramente por “las leyes
no escritas”, las leyes divinas.
Ismena es la
hermana de Antígona, Polinices y Etéocles la sobrina de Creonte. Al principio
se escandaliza cuando su hermana le cuenta sus planes para poder enterrar a
Polinices, le dice que está loca y decide no prestarle su ayuda. Además es un personaje tremendamente obediente
para con su tío.
Cuando es
llamada por Creonte, ésta admite haber tenido que ver con la sepultura de
Polinices, lo que Antígona se niega a oír. Al final de la obra, es uno de los
pocos personajes que no muere.
Hemón es
el hijo de Creonte y el prometido de Antígona. AL principio de su aparición se
muestra muy obediente con su padre y con la decisión tomada por éste intenta
convencerle de que se está equivocando, y de que todo el pueblo está en contra
suya. En último lugar, pasa de la obediencia a la discusión con su padre, en la
que intenta convencer a su padre de que ha perdido la razón y que el asunto se
le está escapando de las manos. Su aparición termina con estas palabras a su
padre, que quería matar a Antígona delante de él, por su irreverencia. Al final
de la obra, se marcha donde está encerrada su amada y con su espada se quita la
vida, agarrándose, con su último aliento de vida a Antígona.
Tiresias es
un invidente, anciano y adivino de Creonte. Es el protagonista que únicamente
hace cambiar de opinión a Creonte, aunque no desde el principio de su
intervención, y le avisa de las desgracias que puede sufrir por sus decisiones
sumamente prepotentes y dogmáticas. Esta intervención produce un cambio radical
en el comportamiento de Creonte.
Corifeo es el
presidente del Coro de ancianos de Tebas. Representa la máxima autoridad
después del Rey y se muestra muy cuidadoso a la hora de hablar con éste. Desde
el principio sabe las consecuencias que puede traer la decisión tomada por
Creonte, pero no se atreve a decírselo directamente, solo parece dispuesto
cuando, después de los vaticinios de Tiresias, Creonte parece que ya ha entrado
en razón. Es el personaje que recomienda a Creonte que deje libre a Antígona, y
que entierre a Polinices. SI bien
aparecen otros cuatro personajes, Eurídice, dos mensajeros y un centinela creo que la relevancia va en
los personajes antes descriptos.
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